27 nov. 2013

Escribir

A mí nunca me ha gustado escribir por obligación. Nunca me ha gustado la idea de hacerlo como rutina y siempre he creído en aquello de que la inspiración viene y entonces lo dejas todo y te sientas a escribir. Pero claro, la realidad se impone y al final resulta que tienes una jornada fija, unas obligaciones, un día a día y al final de dejarlo todo cuando te venga la inspiración, nada. Y de que te venga la inspiración, menos.

Pero resulta que estos días he tenido que escribir por obligación porque me comprometí con otra persona a hacerlo y al principio me sentí muy mal y después mi opinión cambió. Primero no sabía por dónde empezar ni qué decir. Tenía un tema en concreto pero no era capaz de sacar nada en claro. Estaba bloqueada y aterrorizada y muy cerca de faltar a mi palabra y decir que no iba a entregar ningún texto. Hasta que hice una de esas cosas que yo nunca hago porque no creo en ellas (¡ja!): ponerme una libreta y un boli al lado de la cama para apuntar lo que se me viniera a la cabeza antes de dormir o en sueños. Y la verdad es que me funcionó. Antes de dormir empecé a darle vueltas al agobio que tenía por tener que entregar el texto y no ser capaz de juntar dos ideas seguidas y mientras me vencía el sueño mi cabeza empezó a resolverme la papeleta. Lo más difícil es sacudirse las ganas de dormir y abrir un ojo lo suficiente como para ponerse a anotar lo que has pensado, pero si lo haces, funciona. 

Así que no seáis como yo y probad las cosas que suelen decir que sirven para escribir porque fijo que alguna os ayuda.

También me he dado cuenta de que si no te pones a ello no sacas nada. Que parece una subnormalidad mía (y seguro que lo es) pero no. Quiero decir que tienes que escribir por obligación, que tienes que sentarte a hacerlo, que tiene que ser una rutina. Sí o sí.

Y por último, deja que otra persona lea lo que escribes y te ayude. Dos cabezas piensan mejor que una y compartir siempre te hace mejor.

Al final he podido entregar el texto y aunque no es lo mejor que haya escrito en mi vida sí estoy segura de que está bien hecho y de que es correcto. Y al final me he sentido un poco mejor y he visto que estaba equivocada en muchas cosas y que echaba de menos escribir.