11 dic. 2013

No tengo voz

Me paso la vida hablando, escribiendo, enredada entre palabras y resulta que no tengo voz.

Soy un silencio opaco entre las personas, un ruido de procesador que ya no se escucha, la estática de un aparato perdido en el tiempo.

No tengo voz y por tanto no existo: nadie me ve en la habitación ni atiende a lo que digo.

Soy invisible, transparente, un detalle que no se aprecia porque cae en el punto ciego de los demás.

Hablo la verdad, pero mi voz no es suficiente. ¿Es demasiado aguda, es demasiado débil? ¿Es demasiado fea, es demasiado vehemente?

Yo me enredo una y otra vez en lazos de papel y palabras de hiedra y siento que soy muda y noto que soy incorpórea porque me paso la vida hablando, escribiendo, y nadie lo nota.
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