21 mar. 2012

Día Mundial de la Poesía

La poesía le importa hoy en día a pocas personas, o al menos, eso es lo que parece. Pero la poesía está en tantas cosas, en tantas expresiones artísticas y comunicativas, que constituye una red casi invisible que une la cultura y nos aporta lugares comunes en los que buscar significado a nuestros sentimientos y nuestras vivencias.

Hay muchos días mundiales, de muchas cosas... Recordatorios en los calendarios de valores y verdades que no deberíamos olvidar. Quizá son necesarios porque la memoria es débil o porque estamos acostumbrados a mirar sin ver... 

Quizás si tuviéramos más poesía en nuestras vidas estaríamos más acostumbrados a sorprendernos por lo cotidiano y así muchos días mundiales no serían necesarios.

Quizás valdría la pena recordar hoy la fuerza de la palabra para mover los pensamientos.

Yo de todas maneras quiero pensar que tener poesía en mi vida me ha ayudado a ser quien soy. Las palabras lanzadas al viento a veces no son nada, las palabras escritas permanecen, pero aún así son volátiles y frágiles... Y aún así, sentir la musicalidad, mecerse en la cadencia de los versos, encontrar la palabra justa... son pequeñas muestras de la Verdad. Porque una palabra de más o de menos puede tener más fuerza de lo que parece.

Así que yo voy a significar el día de hoy leyendo algún poema y sobretodo sorprendiéndome un poco de las cosas que veo cada día a mi alrededor. Puede ser arte o verdad o solo una pequeña futilidad. En cualquier caso, vale la pena.




Enlace en la Wikipedia.
Noticia sobre la celebración del día por la Unesco.

16 mar. 2012

A nadie le importa

El silencio no le importa a nadie.
El abismo que nos mira al alma no tiene respuesta.

Nadie habla con el silencio, con los muertos, con la pérdida. Nadie se preocupa de lo que no se oye, de lo que no se ve.

Mirar sin ver.

Decir sin hablar.

Callar sin cerrar la boca.

Silencio. Silencios por doquier.

Y a nadie le importa.
Y no entiendo por qué.

15 mar. 2012

Alteridad

El yo opuesto al otro, en el juego de espejos de la realidad: la comparación con lo externo para desvelar las voces internas; verse en los ojos de otro en el campo de la empatía y la inteligencia emocional.

El que no es como yo y no vive como yo y no ha nacido en el mismo lugar que yo, pero que al final, es una parte de mí en tanto en cuanto actúa en la realidad en la que vivo e influye en las estructuras de la realidad:

- Entender que en mí viven tantos como mis ojos alcanzan a ver fuera de mí.
- Entender que hay líneas básicas y fundamentales que te hermanan con lo ajeno.
- El otro cuya realidad no es una abstracción sino un camino posible dentro de las combinaciones que pueden darse en el mundo.

Y al final, la alteridad está en nosotros porque somos poliédricos. En cada uno habita un número casi infinito de posibilidades que no se han dado por el fluir de la existencia pero que están ahí, jalonando el camino de alternativas. El otro es una versión de nosotros en una combinación concreta de opciones.

No somos diferentes, somos potencialmente lo mismo: tangiblemente grupos de decisiones y circunstancias combinadas de una manera determinada.

Yo no soy yo, ni tú, sino todos y nadie al tiempo. Poliédrica. Un círculo que muestra un color según el punto en que se toque.




En la Wikipedia: Alteridad

12 mar. 2012

Cállame

Estoy de pie mirando la escena. Silencio y vidas pasando por delante de mí que no me dicen nada.
Es ensordecedor saber que va a pasar.
No sentirse ya más,
no verse, no tocarse, no saberse real.

No ser de verdad.

Estoy de pie y todo pasa sin estar.
Parpadeo, casi cierro los ojos, intento escuchar.

Pero solo un eco amortiguado de la realidad.

No quiero estar más aquí, no es mi lugar.


Quiero estar en ese momento en el que no se puede dudar.
Jadear.
Respirar.
Nada más.
Ese momento en el que pertenecer es lo único que puede pasar.
Ese segundo donde no hay nada que escuchar.
Nada que echar de menos o de más.

Quiero dos segundos de perfección para recordar.
Callar. Cerrar. Apagar.

7 mar. 2012

Chantajismo

Muchas veces lo fácil es lanzarle a la cara a alguien una acusación para hacer que se sienta culpable y haga lo que se quiere que haga.

Escupirle a alguien una presunción, reprocharle una actitud que se asume que es verdad aunque no haya pruebas, con la expectativa de que se sienta mal porque de verdad tenía las intenciones que se recriminan... Esto es algo que he pasado ya muchas veces y que no voy a tolerar más en mi vida.

Hacer eso es chantajismo (sí, que no chantaje): un burdo vampirismo emocional que funciona a veces pero que al final falla por abuso. Quien lo ejerce lo convierte en costumbre y basa sus relaciones en la destrucción de la confianza ajena y la manipulación.

Si te pliegas a los deseos de la persona que ejerce esta manipulación sobre ti no puedes vivir en paz, no puedes ser tú mismo. Solo eres siervo de los designios de alguien que ni siquiera te ofrece un consuelo emocional. Siempre es la carta del reproche la que se usa, siempre el miedo a la palabra negativa, al desprecio y a la presunción de culpabilidad. Quien manipula de esta manera introduce en los demás el concepto de que siempre tienen malas intenciones, de que siempre son ellos los egoístas, los que están equivocados. Se plantan ante todo el mundo como poseedores de la verdad, garantes de la moralidad, abnegados seres llenos de generosidad que merecen tener una corte a su servicios porque son los "buenos" de la película.

Y no es así. Todos somos iguales: a veces somos los buenos, a veces somos los malos. Porque la realidad no está polarizada en sí o no. Y cuando comprendes eso ya no te dejas chantajear con esos trucos. No es que yo no haga o sí haga ciertas cosas por maldad o por egoísmo. Yo tengo unas necesidades exactamente igual a cualquier ser humano. Y si puedo ayudo y si no puedo, no estoy obligada. Y si alguien me quiere solo tiene que decírmelo lo mismo que si yo quiero a alguien puedo decírselo tranquilamente.

Cualquier otra cosa que suponga coartar la libertad de alguien es chantaje emocional. Y esto en mi vida se acabó.

6 mar. 2012

Nos gusta la carnaza

De tanto en tanto, disfrutar de la carnaza televisiva es algo que todo el mundo hace, que practica en la intimidad del hogar y difunde a través de las redes sociales.

Hoy ha sido una de esas noches mágicas en que #lunestróspido y #MiGitana lo han dado todo en Twitter demostrando que nos gusta la carnaza, que amamos disfrutar con la miseria ajena, con lo más bajo del ser humano, etcétera.

Porque sí, a todos nos gusta irnos al McDonalds o al Burger King de tanto en tanto. Todos gustamos de beber Xibeca si la ocasión así lo pinta y nos encanta rascarnos el culo cuando nadie nos ve.

Así que hoy me he divertido consumiendo basura televisiva sin que ello sea excluyente de que en otros momentos prefiera ver CINE (en mayúsculas), escuchar buena música o ver BUENA TELEVISIÓN (que también la hay, aunque haya que rebuscar bastante).

A veces hay que darse a los placeres mundanos, que luego los demás placeres hasta saben mejor.

2 mar. 2012

Hacer limpieza

Hay un ritual que siempre acabo por acometer para poder avanzar: es el de hacer limpieza de las anotaciones y los escritos que tengo por ahí sueltos.

Cuando paso por ciertas situaciones siento el impulso de escribir, como forma obsesiva de auto-control. Salen muchas líneas de texto, las más de las veces redundantes en cuanto al motivo que me perturba. Igual alguna frase genial, algún esquema que funciona, algo que poder rescatar del olvido/mal recuerdo.

Y cuando las cosas pasan, la tragedia que se venía encima se acaba y la tormenta se disipa quedan esas hojas malditas para mí. Y llega el momento de hacer limpieza: arrancar lo que no sirve, hacerlo pedacitos pequeños y quedarse solo con lo que funciona.

Esta tarde es lo que he estado haciendo. Estoy intentando dar los pasos necesarios para curarme y para reencontrarme conmigo.