Siempre la distancia y el momento perdido. Siempre la palabra que no se dice.
Siempre la duda del pensamiento brevemente atisbado, nunca desvelado.
Por si acaso.
Sabernos cerca y lejos por costumbre, por incomprensión y por silencio. No saber lo que hice.
Cerrar los ojos y no vernos.
Abrirlos y no encontrarnos.
Tejidos en la red inconsistente de nuestras ausencias los perdidos momentos de nuestra noche.
Abortada la misión de nuestra existencia.
Y siempre sabernos.
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