15 nov. 2012

Despedidas

No soy persona de despedidas,
tanto si son largas como repentinas,
no entiendo el punto final.

Soy persona de principios,
de inicios y de sus risas,
de momentos en los que la creencia es lo esencial.

No entiendo el decir adiós, no entiendo que las cosas tengan que acabar.
No entiendo que la fe se muera y ya está.

No tolero la punzada del marchar,
no acepto el momento de acabar,
si todo es eterno retorno, no aguanto que no haya nada más.

Un no es una puerta a una razón
para convencer, para resolver,
para aprender.

Yo no creo en las patrañas
para aceptar
lo que acaba.

No es importante participar,
yo no quiero solo salud, el dinero compra felicidad.

Yo no creo que acabar es empezar.

No soy buena en las despedidas.
No las puedo tolerar.

Verlas en esos ojos, sentirlas en el paladar...

Yo soy persona de principios,
yo soy persona de creencias,
no puedo aguantar un final.

26 jun. 2012

Se acabó.

Al final el desánimo ha podido con este blog y conmigo. Pensé eliminarlo pero me daba pena que se borrara todo lo que una vez pensé así que al final aquí va a quedarse este blog: colgado en la nada, quieto y callado, como testimonio de la que fui hace tiempo.

Se acabó escribir memeces y otras rimas, se acabó vomitar frustraciones.

Es un adiós a este blog, un hasta siempre y un hasta luego; ninguna de mis despedidas me ha sabido nunca a definitiva.

7 jun. 2012

Yo no estoy aquí

Las buenas memorias son un tormento, cicatrices de un triunfo perdido.

Las buenas memorias son un anclaje a los caminos que no pudieron andarse.

Los recuerdos, presencias del ayer.

Las buenas memorias son un bálsamo. Casi siempre. Por eso permanecen.

__________





Estoy quieta, callada, mirando. Contengo la respiración, por si acaso.

Me da miedo tocar nada por si lo rompo del todo.

Congelada en mi vida. Observando el pasar del tiempo como si no fuera conmigo.

Yo no estoy aquí.

23 abr. 2012

Prudencia o cobardía

Pensar en las cosas que quiero decir.
Pensar las respuestas a ofensas recibidas, a acusaciones vagamente insinuadas...
Pensar en gritar lo que se sabe desde las entrañas.

Callar.

Prudencia o cobardía; al final producen el mismo efecto.

19 abr. 2012

16 abr. 2012

No sé nada.

Ya no sé si echo de menos personas o sentimientos. Ya no sé si miro atrás o no miro en absoluto. No sé nada. No sé si echo de menos la persona que llegué a ser o si preferiría no haber sido nunca así. Ya no sé nada.

21 mar. 2012

Día Mundial de la Poesía

La poesía le importa hoy en día a pocas personas, o al menos, eso es lo que parece. Pero la poesía está en tantas cosas, en tantas expresiones artísticas y comunicativas, que constituye una red casi invisible que une la cultura y nos aporta lugares comunes en los que buscar significado a nuestros sentimientos y nuestras vivencias.

Hay muchos días mundiales, de muchas cosas... Recordatorios en los calendarios de valores y verdades que no deberíamos olvidar. Quizá son necesarios porque la memoria es débil o porque estamos acostumbrados a mirar sin ver... 

Quizás si tuviéramos más poesía en nuestras vidas estaríamos más acostumbrados a sorprendernos por lo cotidiano y así muchos días mundiales no serían necesarios.

Quizás valdría la pena recordar hoy la fuerza de la palabra para mover los pensamientos.

Yo de todas maneras quiero pensar que tener poesía en mi vida me ha ayudado a ser quien soy. Las palabras lanzadas al viento a veces no son nada, las palabras escritas permanecen, pero aún así son volátiles y frágiles... Y aún así, sentir la musicalidad, mecerse en la cadencia de los versos, encontrar la palabra justa... son pequeñas muestras de la Verdad. Porque una palabra de más o de menos puede tener más fuerza de lo que parece.

Así que yo voy a significar el día de hoy leyendo algún poema y sobretodo sorprendiéndome un poco de las cosas que veo cada día a mi alrededor. Puede ser arte o verdad o solo una pequeña futilidad. En cualquier caso, vale la pena.




Enlace en la Wikipedia.
Noticia sobre la celebración del día por la Unesco.

16 mar. 2012

A nadie le importa

El silencio no le importa a nadie.
El abismo que nos mira al alma no tiene respuesta.

Nadie habla con el silencio, con los muertos, con la pérdida. Nadie se preocupa de lo que no se oye, de lo que no se ve.

Mirar sin ver.

Decir sin hablar.

Callar sin cerrar la boca.

Silencio. Silencios por doquier.

Y a nadie le importa.
Y no entiendo por qué.

15 mar. 2012

Alteridad

El yo opuesto al otro, en el juego de espejos de la realidad: la comparación con lo externo para desvelar las voces internas; verse en los ojos de otro en el campo de la empatía y la inteligencia emocional.

El que no es como yo y no vive como yo y no ha nacido en el mismo lugar que yo, pero que al final, es una parte de mí en tanto en cuanto actúa en la realidad en la que vivo e influye en las estructuras de la realidad:

- Entender que en mí viven tantos como mis ojos alcanzan a ver fuera de mí.
- Entender que hay líneas básicas y fundamentales que te hermanan con lo ajeno.
- El otro cuya realidad no es una abstracción sino un camino posible dentro de las combinaciones que pueden darse en el mundo.

Y al final, la alteridad está en nosotros porque somos poliédricos. En cada uno habita un número casi infinito de posibilidades que no se han dado por el fluir de la existencia pero que están ahí, jalonando el camino de alternativas. El otro es una versión de nosotros en una combinación concreta de opciones.

No somos diferentes, somos potencialmente lo mismo: tangiblemente grupos de decisiones y circunstancias combinadas de una manera determinada.

Yo no soy yo, ni tú, sino todos y nadie al tiempo. Poliédrica. Un círculo que muestra un color según el punto en que se toque.




En la Wikipedia: Alteridad

12 mar. 2012

Cállame

Estoy de pie mirando la escena. Silencio y vidas pasando por delante de mí que no me dicen nada.
Es ensordecedor saber que va a pasar.
No sentirse ya más,
no verse, no tocarse, no saberse real.

No ser de verdad.

Estoy de pie y todo pasa sin estar.
Parpadeo, casi cierro los ojos, intento escuchar.

Pero solo un eco amortiguado de la realidad.

No quiero estar más aquí, no es mi lugar.


Quiero estar en ese momento en el que no se puede dudar.
Jadear.
Respirar.
Nada más.
Ese momento en el que pertenecer es lo único que puede pasar.
Ese segundo donde no hay nada que escuchar.
Nada que echar de menos o de más.

Quiero dos segundos de perfección para recordar.
Callar. Cerrar. Apagar.

7 mar. 2012

Chantajismo

Muchas veces lo fácil es lanzarle a la cara a alguien una acusación para hacer que se sienta culpable y haga lo que se quiere que haga.

Escupirle a alguien una presunción, reprocharle una actitud que se asume que es verdad aunque no haya pruebas, con la expectativa de que se sienta mal porque de verdad tenía las intenciones que se recriminan... Esto es algo que he pasado ya muchas veces y que no voy a tolerar más en mi vida.

Hacer eso es chantajismo (sí, que no chantaje): un burdo vampirismo emocional que funciona a veces pero que al final falla por abuso. Quien lo ejerce lo convierte en costumbre y basa sus relaciones en la destrucción de la confianza ajena y la manipulación.

Si te pliegas a los deseos de la persona que ejerce esta manipulación sobre ti no puedes vivir en paz, no puedes ser tú mismo. Solo eres siervo de los designios de alguien que ni siquiera te ofrece un consuelo emocional. Siempre es la carta del reproche la que se usa, siempre el miedo a la palabra negativa, al desprecio y a la presunción de culpabilidad. Quien manipula de esta manera introduce en los demás el concepto de que siempre tienen malas intenciones, de que siempre son ellos los egoístas, los que están equivocados. Se plantan ante todo el mundo como poseedores de la verdad, garantes de la moralidad, abnegados seres llenos de generosidad que merecen tener una corte a su servicios porque son los "buenos" de la película.

Y no es así. Todos somos iguales: a veces somos los buenos, a veces somos los malos. Porque la realidad no está polarizada en sí o no. Y cuando comprendes eso ya no te dejas chantajear con esos trucos. No es que yo no haga o sí haga ciertas cosas por maldad o por egoísmo. Yo tengo unas necesidades exactamente igual a cualquier ser humano. Y si puedo ayudo y si no puedo, no estoy obligada. Y si alguien me quiere solo tiene que decírmelo lo mismo que si yo quiero a alguien puedo decírselo tranquilamente.

Cualquier otra cosa que suponga coartar la libertad de alguien es chantaje emocional. Y esto en mi vida se acabó.

6 mar. 2012

Nos gusta la carnaza

De tanto en tanto, disfrutar de la carnaza televisiva es algo que todo el mundo hace, que practica en la intimidad del hogar y difunde a través de las redes sociales.

Hoy ha sido una de esas noches mágicas en que #lunestróspido y #MiGitana lo han dado todo en Twitter demostrando que nos gusta la carnaza, que amamos disfrutar con la miseria ajena, con lo más bajo del ser humano, etcétera.

Porque sí, a todos nos gusta irnos al McDonalds o al Burger King de tanto en tanto. Todos gustamos de beber Xibeca si la ocasión así lo pinta y nos encanta rascarnos el culo cuando nadie nos ve.

Así que hoy me he divertido consumiendo basura televisiva sin que ello sea excluyente de que en otros momentos prefiera ver CINE (en mayúsculas), escuchar buena música o ver BUENA TELEVISIÓN (que también la hay, aunque haya que rebuscar bastante).

A veces hay que darse a los placeres mundanos, que luego los demás placeres hasta saben mejor.

2 mar. 2012

Hacer limpieza

Hay un ritual que siempre acabo por acometer para poder avanzar: es el de hacer limpieza de las anotaciones y los escritos que tengo por ahí sueltos.

Cuando paso por ciertas situaciones siento el impulso de escribir, como forma obsesiva de auto-control. Salen muchas líneas de texto, las más de las veces redundantes en cuanto al motivo que me perturba. Igual alguna frase genial, algún esquema que funciona, algo que poder rescatar del olvido/mal recuerdo.

Y cuando las cosas pasan, la tragedia que se venía encima se acaba y la tormenta se disipa quedan esas hojas malditas para mí. Y llega el momento de hacer limpieza: arrancar lo que no sirve, hacerlo pedacitos pequeños y quedarse solo con lo que funciona.

Esta tarde es lo que he estado haciendo. Estoy intentando dar los pasos necesarios para curarme y para reencontrarme conmigo.

27 feb. 2012

Esto es lo que pasa cuando haces el tonto

Que los sentimientos apestan es algo que muchas veces he comprobado. Sigo teniendo una pequeña esperanza de que tener sentimientos es por lo que la vida vale la pena pero la realidad es que a veces es mejor no tenerlos o, como mínimo, controlarlos mejor.

Bien, hoy me he despertado con la determinación de avanzar. Porque llevo meses desperdiciando mi vida atada a sentimientos y nostalgias y memeces. 

Cuando haces el tonto solo pierdes el tiempo.

Así que ya me he cansado de perder mi tiempo. Es tiempo de avanzar.

25 feb. 2012

Auto-destrucción o purificación por caos

Siempre me han atraído las acciones destructivas como generadoras del orden. Siempre he creído firmemente que las cosas se han de romper, destrozar en minúsculos pedacitos, para poder regenerar y crear cosas nuevas. Bueno, quizás no nuevas, quizás remasterizadas o algo así.

Pero me doy cuenta a la vez que no soy una persona que aplique este concepto a su vida. Soy más de abandonar el edificio hasta que queda en ruinas por el mero abandono, no porque hiciera algo al respecto. Así que mi interior es un paisaje de lugares dejados de la mano de Dios, renuncias y huidas hacia delante. En mi interior no hay Ayuntamiento desalmado ni constructora feroz dispuestos a recalificar los terrenos de mi ser y derribar y construir nuevos edificios para remodelar el paisaje. Solo el erial de lo perdido, de lo abandonado, de lo forzado a olvidar.

Me doy cuenta de que me he metido la mano en el pecho demasiadas veces arrancando de mí lo que me impedía seguir avanzando. Es el truco de la improvisación, creo, el arte del actor que continúa con la escena aunque algo haya salido mal en el escenario. Mi vida es teatro, entonces. Y aunque no lo siento como una mentira sí que es cierto que lo dejado atrás pesa asquerosamente. He improvisado tantas veces ya que ha dejado de ser un triunfo, una habilidad, para ser una maldición y una desagradable costumbre. 

Soy quien quiero ser pero no hago lo que soy. Tan familiar me resulta racionalizar y argumentar mis miserias que ya no tiene mérito. Y me he dado cuenta de que no he roto las cosas, he dejado que se estropeen. Y nada más. Las cosas estropeadas están rotas pero no exactamente porque se hayan forzado, sino porque se han desgastado.

Y es lo que queda en mí: el miedo a romper las cosas. Querer hacer las cosas bien. Seguir el concepto de correcto, justo, bueno, adecuado. Seguir las normas, pero las de los demás. Intentar entender las reglas de los juegos e intentar ganar con las posibilidades, trucos y huecos del propio juego no funciona. Sé que no funciona. Sé que hay que confiar en uno mismo. Sé que mis reglas son las que necesito y que si viviera según ellas estaría rodeada de las personas y los paisajes que son de verdad para mí. Pero el miedo a romper las cosas es demasiado fuerte. Y también la adicción a ganar colándose por el hueco del contrato que nadie había visto.

Así que aplicándome la reducción máxima posible en el momento actual soy la suma del miedo a la ruptura y de la necesidad de ganar siendo más lista que nadie.

Asqueroso.

Todas las veces que no he hecho algo por miedo a las consecuencias aferrándome a la convicción de que dominar con maestría las reglas iba a darme tarde o temprano lo que quería estaba simplemente retrasando la catástrofe.

Todavía no me siento preparada para romper todas las cosas que necesito romper. Todavía no me siento lista para destruirme y destrozarme la vida por completo. Pero me siento diferente. Siento muchas ganas de cagarla a saco, de convertir mi vida en un jodido desastre, en el caos más grande y absoluto. Es una sensación que me empuja desde el fondo de mi corazón. No estoy segura de que vaya a abandonarme a ella, no quiero engañarme ni engañar a nadie: soy una cobarde que odia correr riesgos. Pero siento que está ahí, esa parte que odio y amo de mí: la parte capaz de ser perversa, dañina, libre y egoísta. La noto removerse. 

Necesito algo devastador que me trague, me destruya y me reduzca a la más miserable de las nadas. Necesito el caos, el sufrimiento para poder recomponerme. Me da miedo y a la vez sé que si ha de pasar, simplemente pasará.

19 feb. 2012

19/02

Siempre la distancia y el momento perdido. Siempre la palabra que no se dice.

Siempre la duda del pensamiento brevemente atisbado, nunca desvelado. 

Por si acaso.

Sabernos cerca y lejos por costumbre, por incomprensión y por silencio. No saber lo que hice.

Cerrar los ojos y no vernos.

Abrirlos y no encontrarnos.

Tejidos en la red inconsistente de nuestras ausencias los perdidos momentos de nuestra noche.

Abortada la misión de nuestra existencia.

Y siempre sabernos.

18 feb. 2012

Inconexo

Un borrón, un nombre tachado,
fuera de la lista.

Un esquema mal planteado,
una nota de una mala llamada.

Un momento de nostalgia apagado,
musitada una pena.

No eres eso y lo soy yo, comprobado.

Nieve.

Un recuerdo.

Pasado.

En el presente.

7 feb. 2012

07/02

El día se siente como el silencio de la nevada: es un estruendo sordo y quedo que pausado amortigua el aire. Pasan las jornadas y las heridas cicatrizan hasta dejarnos señal. Y luego vienen las consecuencias como secuelas imprevistas de la cotidianidad.

Rellenar los espacios que nos duelen con verborrea infinita, levantarse cada día como una inercia más, ejecutar el salto mortal de la huida hacia delante y Dios dirá, Dios proveerá...

Hay maneras de caer y maneras de levantarse, algunas mejores que otras. A veces hay que plegar el cuerpo y echar a rodar hacia delante para esquivar los golpes o para avanzar y golpear. A veces hay que abandonarse a los reflejos de la vida, a los instintos de la supervivencia y dejarse caer y rodar.

Y cuando te desprendes de ti y te dejas llevar ya no notas el alarido de la urgencia, de la herida abierta. Y es mejor, porque es más eficaz. Ensordecerse o ralentizarse para poderte curar.

Primero viene el silencio, luego viene la caída, después queda avanzar.

30 ene. 2012

Adiós

Adiós es esa palabra que se dice a destiempo y que nunca significa lo que queremos.

Adiós es ese ritual incompleto que se supone ayuda a curarnos pero nunca sirve más que para girar la mirada hacia delante.

Adiós es eso que nunca digo porque la despedida es un concepto que me irrita y me subleva.

Todo es continuo, todo es retorno.

El adiós es un momento de flaqueza. Es el momento de la pérdida, de la rendición.

Adiós es el intento de arrancarte de ti lo que tú ya eres para siempre.

25 ene. 2012

¿Por qué no escribo?

Mi amigo me llamó la atención el otro día sobre este blog diciéndome que llevaba sin actualizar desde final del año pasado. Un mes casi desde la última actualización... Como creo que tenía toda la razón del mundo y no puede ser que pase tanto entre actualizaciones me he lanzado a explicar la razón de esta tardanza.

Y bien, el caso es que no escribo porque no me siento muy bien últimamente. Cuando no paso por mi mejor momento me limito a desaparecer del mapa, me repliego sobre mí misma, me encierro a lamerme las heridas y a esperar un tiempo mejor. Y cuando hago eso mis habilidades comunicativas desaparecen sin dejar rastro.

Básicamente, lo que escribiría ahora cada día sería algo así: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡hahdfbjhcnclizpoaw  a oprasdn pa  p sopdjaopjeropHIAD A  PEIARH AHKOCPCXEMJWJ WCP R ROP!!!!!!!!!!

Y así todo el rato. Adiós coherencia textual, adiós significante y significado. Y como que no.

Cuando las cosas me duelen, me callo. No sé si es un grave defecto o solo una característica gilipollesca, pero es así y aún no he aprendido a ponerle un remedio. Y como no quiero parecer un orco que se limita a gruñir y gritar prefiero desaparecer.

Algún día me enmendaré y aprenderé a compartir con los demás mis tribulaciones. De momento, entono el mea culpa y espero que me vuelva la inspiración para escribir algo en condiciones.