30 dic. 2011

Balance del año (ahora sí)

El 2010 lo acabé en un sitio que no me gustaba pensando que al menos el 2011 venía con buenas perspectivas de mejoras laborales y personales. Creía yo que iba por el buen camino y que realmente crecería como ser humano. Estaba muy equivocada en lo primero y en lo segundo... bueno, de los errores dicen que se aprende así que como ser humano quizás sí que haya ganado algo.

Han pasado muchas cosas en este año pero me he quedado con las cuatro que son para mí más importantes, las que nunca olvidaré. Son momentos dolorosos que han dejado huella en mí y a los que me he repuesto con las personas que más quiero en este mundo.


La primera

Lo que nunca crees que te vaya a pasar a ti un buen día te sucede y se remueve tu conciencia por todas las cosas que no has dicho y por todas las veces que no has valorado lo que tenías. Nunca crees que puedas perder a un miembro de tu familia y mucho menos a alguien joven pero de repente la fea y burda enfermedad te recuerda cuán frágiles somos. Hasta ese momento no me había dado cuenta de lo mucho que me importaba mi cuñada ni me había parado a pensar en que era parte vital de mi existencia y el miedo a perderla y nunca más poder reír con ella me hizo despertar de mi ensimismamiento.

Lloré por mi hermano, lloré por ella y lloré por no estar a la altura. Cogí todo aquello y se lo eché encima a quien pude (a mi pareja, a mi amiga) y esperé callada porque no se podía hacer otra cosa. Y me sentí torpe y me sentí pobre porque no podía hacer nada más que ver a mi hermano sufrir y a ella en silencio luchando su propia batalla. Tuve miedo de una familia sin ella y doy gracias cada día porque todo fue bien.

No quiero olvidarme de todo aquello porque me recordó que fui estúpida y que tuvo que pasar esta desgracia para que aprendiera lo mucho que me  importaba ella. Cada vez que hablamos y reímos juntas me siento agradecida de tenerla. Verla fuerte y llena de vida... verla hoy tan guapa, tan grande y por fin sana me hace inmensamente feliz y si algo he aprendido es que no puedo dejar pasar el tiempo sin vivir y sin apreciar a las personas que me rodean.


La segunda

El 2010 me trajo una amistad inesperada y a mediados de 2011 casi todo se fue al garete. Hay quien dirá que todo tiene arreglo y es verdad, todo lo tiene. Las cosas han de sanar. Yo he de arreglarme después de haberme estropeado un montón y puede que poco a poco las cosas vuelvan a su cauce. Pero en este balance de 2011 he de decir que esta amistad que está malherida me marcó y supuso un antes y un después en mi forma de ver las relaciones. Hay personas que son un vendaval en tu existencia: golpean tus cimientos, desordenan tus armarios y ponen todo patas arriba. Hay personas que te empujan a mejorar. Y cuando pierdes eso has de plantearte muchas cosas. En este punto ando yo: cavilando acerca de lo perdido, de lo recuperable, de lo que andaba mal y ha de cambiar. Y también deseando que el tiempo y la buena voluntad sanen una relación que tanto significa para mí.


La tercera

Para mejorar más mi situación amenicé mi particular desastre existencial con una crisis de pareja. Los problemas acumulados durante años, las costumbres enraizadas en la relación, todo lo que no podía ser y aún así estaba me aprisionaba y se cargaba mi relación de pareja. ¿Prueba superada a día de hoy? Yo diría que casi todo sí, pero que queda mucho por hacer y que menos mal que podemos seguir trabajando en ello en el 2012.


La cuarta

Empecé el año con trabajo y lo acabo sin. ¿Es malo o es bueno? Pues no lo sé todavía. Pero mi trabajo ha marcado el último año claramente. Ha sido como un hilo conductor de buenos y malos momentos hasta tejer una red que me asfixiaba. He dado lo mejor de mí misma y he sacado lo peor de mí también en el trabajo. He aprendido mil cosas, me he equivocado con obstinada frecuencia y alguna vez acerté en alguna cosilla. Aún hoy me da pena haberme ido pero sigo pensando con total convicción que hice lo que debía. Mi trabajo me robaba el alma. Y eso no podía ser. Desprenderme de mi trabajo me puso en contacto conmigo y me dio el tiempo que necesitaba para situar las cosas en el lugar correspondiente. Después he estado brevemente en otra empresa que ni tan siquiera merece mi atención y vuelvo a estar a la expectativa de encontrar algo mejor.




Estas son las cuatro cosas más importantes de 2011 para mí. No he seguido un criterio de relevancia para ordenarlas, simplemente aparecen tal y como han salido de mi disperso cerebro.

Este año ha sido un completo lío y me he sentido desbordada por mis emociones más de una vez. He reído muchísimo este año, lo he pasado genial, he ido de fiesta, he viajado, he disfrutado... Y he sufrido también como hacía mucho tiempo que no sufría. Andaba anestesiada de mis emociones y he vuelto a sentir muchísimas cosas que no recordaba. 

Y al final esto es lo que me llevo de 2011:

  un amor inmenso por la vida y por los míos




Lo fácil, por mí

Te odio por la persona que fuiste.
Te odio por la persona que me hiciste.

Te odio porque me hiciste creer que podía cambiarlo todo.
Te odio por las promesas que hice por ti y no pude cumplir.

Te odio por enseñarme una utopía.

Te odio porque el presente es una distopía.

Te odio porque se rompió todo, porque es más fácil, por mí.