15 dic. 2011

Importas

El sentido de pertenencia es esquivo y cabroncete: cuesta percibirlo muchas veces y siempre estás a su merced.

Como estamos hechos para seguir el instinto de pertenecer a la comunidad para así poder perpetuarnos hasta el fin de los tiempos somos adictos a ese sentimiento.

Pero lo cierto es que aunque te olvides de que perteneces a un lugar y a unas personas sigues importando. Importas aunque grites y patalees. Importas aunque te metas en tu cubículo y no dejes a nadie entrar. Por más aislado que creas estar sigues perteneciendo a algo, a alguien. 

A mí me importan muchas personas y sé racionalmente que yo les importo también. Así que me peleo con mi adicción a sentir para no olvidarme de que importo, de que pertenezco. Puedo empujar a la gente fuera de mí, gritarles que les odio porque no me quieren. Pero da igual, porque todo es un truco de nuestro adicto cerebro. 

Importo. Importas. Importamos.

Es lo único que vale la pena. Y es algo que tenemos que recordarnos siempre.