1 dic. 2011

Simplistas

Esta mañana me he enfadado bastante porque una conocida ha puesto en Facebook un comentario del tipo "hay que ver la gente cómo se complica la vida" recomendando a todo el que quisiera leer que si te apetece ver a alguien vas y lo ves o que si necesitas contacto humano tan solo has de pedirlo.

¿En serio?

Y me ha tocado las narices el rollo positivismo barato y el simplismo banal del consejito.


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Por suerte o por desgracia las personas somos poliédricas y, aunque sencillas en la esencia, complejas en la profundidad de nuestros corazones. Si todo fuera tan fácil nunca habría malentendidos, ni peleas, ni avaricias, ni guerras. Sin embargo la realidad es que nunca acabamos de conocer a las personas y nunca sabemos qué podemos esperar de alguien: la incertidumbre es la base de nuestra realidad. Por eso el cerebro tiene tantos trucos para autosugestionarse con que tiene el control de la situación.

Así que a veces nos moriremos de ganas de ver a una persona e incluso nos atreveremos a pedirle que quede con nosotros pero nos toparemos con que el sujeto en cuestión nos da largas o sinceramente no tiene disponibilidad para atendernos. También nos pasará que la nostalgia se apodere de nosotros y echemos de menos a alguien sin que eso signifique exactamente que queramos verlo, sino que solo añoramos momentos que ya no volverán.

Por otro lado, si querer a alguien fuese tan fácil sería soberanamente aburrido y sin interés.

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Así que todo esto me ha llevado a la conclusión de que me repatea lo simplista. Porque se supone que busca activar la actitud positiva y el pragmatismo pero en la práctica se limita a pasar por alto cualquier matiz para lanzar un mensaje hueco.

Y por ahí no paso. Ser positivo es otra cosa, no esa actitud infantil.