19 dic. 2011

Navidad

A mí me gustaba la Navidad. Lo confieso, alto y claro: yo tenía espíritu navideño y me encantaba lanzarme a la calle en vorágine consumista a comprar regalos, papel de envolver, decoraciones y lo que fuera. Me sentía 100% navideña, me la soplaba gastarme todo mi dinero y me emocionaba como una cría con las luces, las canciones y las reuniones familiares.

Pero ya me he curado.

Ahora ODIO la Navidad. La ODIO con todas mis fuerzas, más allá de toda razón. ODIO visceralmente todo lo que huele a Navidad. Y aunque sé que no soy la única, me siento especial.

Supongo que es el haberme convertido de una fan absoluta a una detractora completa, pero el caso es que me siento una mujer diferente después de descubrirme a mí misma asqueada de todo lo navideño.

Darme cuenta de lo poco que me importan ya ciertas celebraciones porque lo que es querido por mí es cada día más claro me hace sentirme como mejor y todo.

Así que me dejo llevar por mis instintos anti-sociales.

Además últimamente se han juntado situaciones y personas que me han llevado a odiar aún más estos días así que ando llena de negatividad y todo lo "positiva" que es la Navidad aumenta mi producción de bilis.

Próximamente voy a ver si consigo hacer balance de este año con tantísimos altibajos (no prometo nada) y, aunque odie estas fechas, Feliz Navidad a todos (que educada sigo siendo, ¿eh?).

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