15 nov. 2011

Hojas que rellenar

Las hojas en blanco se secan, estén donde estén,
en una libreta o en un PC.

Te quedas horas mirando el blanco y escuchas un rumor que languidece.
Es tu propia voz, queda, sinuosa.

Como nieve en el televisor, como estática en la radio.

A veces las palabras no tienen por qué rimar.
No todas las palabras tienen música que llevar.

No todas las mañanas somos quién queremos ser
ni vamos a donde deberíamos estar
ni vestimos los hábitos que nos favorecen.

Pero lo intentas una vez más y procuras obligarte a rellenar los espacios vacíos, con lo que sea, como sea...

Porque el blanco se te traga más que la oscuridad y a eso no se puede escapar.


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