7 sept. 2011

Cierras los ojos...

Cierras los ojos, respiras hondo, te concentras en tu piel, en el recorrido de los dedos sobre ella,
en el pincel de los deseos sin voz que va de pies a cabeza trazando caminos sin plan.

En realidad ya no ves
ni escuchas
ni piensas.

La cabeza colapsada de emociones te da vueltas.

No eres. No sientes. Son conceptos
que no valen en este juego.

Extensión el otro de ti, sin límites de ego,
ojos cerrados y mente abierta.

Falta el aire para morder la vida.

Tan concentrada en olvidarte de ti, tan segura de lo insensato, pones en otras manos tu fragilidad.

No es caer, es lo otro. Es el camino de solo ida.


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