22 feb. 2009

Gente pasada de vueltas

Anoche fui con unos amigos a Sitges, a disfrutar del carnaval, a bailar, a tomar algo y a echarnos unas risas.

Pero, ¡oh!, no fue así. ¿Y por qué? Porque la gente va pasada de vueltas. Acabamos al lado de un chiringuito, cerca de los mossos, por si acaso.

Cada vez me gusta menos salir de noche, y aún menos todavía en fiestas señaladas. Parece que la gente percibe un "se abre la veda" y se desatan los peores instintos de destrucción de los seres humanos.

En serio, ¿por qué alcoholizarse hasta el coma etílico y drogarse hasta las puertas de la muerte es sinónimo de diversión?

Y no, no soy una de esas mojigatas que nunca sale de casa. Me he pasado más de una y más de dos veces echando la pota durante 48 horas en un esfuerzo titánico de mi organismo de deshacerse de todo el alcohol que le he metido dentro.

Y es por esto que lo digo. Sé que en el fondo se acaba pasando mal. Lo hice, no me gustó, y en la medida en que soy capaz de controlarme, intento evitar que vuelva a suceder.

Y lo que me extraña es que la gente no aprenda.

Anoche me dio mucha pena ver lo que vi. Porque significa que cada vez más gente sucumbe a la auto-destrucción como forma de escapismo.

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