30 abr. 2008

Frase grandiosa!!!

Curiosamente, los votantes no se sienten responsables de los fracasos del gobierno que han votado.

28 abr. 2008

No entiendo...

No entiendo por qué nos da por estropear lo que va bien.

No entiendo por qué nos amargamos por detalles nimios.

No entiendo por qué no podemos dejar de pensar.

No entiendo por qué nuestros cerebros optan por recrearse en lo negativo.

No entiendo por qué hacemos tantas paridas consecutivas sin descanso.

No entiendo a las personas.

No entiendo a los perros.

No entiendo a los gatos.

No entiendo a las plantas.

No entiendo por qué mi pájaro decide arrancarse las plumas él solito.

No entiendo por qué sigue con vida nuestro pez sumergido en detritus.

No entiendo por qué el mundo está loco.

No entiendo el cambio climático.

No entiendo la globalización.

No entiendo el movimiento okupa.

No entiendo la política.

No entiendo los poderes fácticos.

No entiendo a los Bancos ni a los banqueros, ni a las petrolíferas, ni a las personas con dinero.

No entiendo la violencia.

No entiendo por qué siento violencia.

No entiendo por qué estudio lo que estudio.

No entiendo la estadística.

No entiendo las matemáticas en general.

No me entiendo a mí misma.

No entiendo nada ni a nadie.

21 abr. 2008

La gente se va

Sí, la gente se va de tu vida. Y tú te vas de la de ellos.


Alguien de quien me fui (en realidad, nos fuimos mutuamente) me dijo que las personas van y vienen con las etapas de tu vida y que es absurdo desear tenerlas siempre a tu lado, para toda la vida.


Ignoro si hoy sigue pensando lo mismo, aunque creo que sí. Hay personas demasiado vitalistas como para permitirse la nostalgia.


Y hay personas como yo, que nacimos en el ayer y vivimos exclusivamente de la nostalgia.


La gente se va. Les quieres, te quieren, y luego se van a querer a otras personas, como tú quieres también a otras.


Yo me acuerdo mucho de algunas personas de las que me fui. A veces hice bastante ruido al irme, como intentando al menos que quedase para siempre el portazo de mi marcha; a veces, me dejé ir, esperando lentamente a que la relación se muriera. A veces es inevitable: consecuencia lógica de un historial desdichado. A veces, la estupidez nos hace perder lo que queríamos. A veces, nos da por mover el culo y evitar que la gente se nos vaya.


Recuerdo muchas veces a esa gente de la que me fui. No lamento haberme ido ni que ellos se fueran de mí. La vida sólo va hacia delante, aunque las miradas puedan volverse atrás.


A veces, es bueno mirar atrás y recordarles. No cuando se fueron, sino cuando estaban. Quizás lamentar no haber dicho lo correcto en ese momento en que estábamos, pero nunca lamentar que se fueran.


La gente se va, sí. Y a los nostálgicos enfermos como yo nos duele. No podemos aceptar de buena gana que las personas pasan, vienen y van con las estapas de nuestra vida. Sin embargo, al final lo hacemos, claudicamos. Aunque nos quedemos de tanto en tanto ensimismados acariciando los momentos que no volverán.


20 abr. 2008

Quemar etapas

Al final, me he salido con la mía.

Eso es lo que todo el mundo piensa. Incluso yo misma, por segundos, lo creo. Como si realmente haya sido artífice de lo que ha sucedido.


Me explicaré, para que se vea claro.


Resulta que yo trabajo (trabajaba) en Barcelona, en las oficinas del cliente de mi jefe. Yo allí me dedicaba a vender telecomunicaciones (en una fase inicial del proyecto) a PYMES, luego estuve haciendo tareas de back office (o lo que es lo mismo, de asistenta, secretaria, oficinista, becaria, último mono y chivo expiatorio) de uno de los mandamases del cliente de mi jefe, y finalmente, pasé a (des)formar parte del departamento de Servicios al Cliente de la compañía (es decir, haciendo nada y todo, desagradable, poco productivo y desagradecido a mi comercial entender).


En todo este tiempo mi desidia, hastío, hartazgo, escepticismo, cinismo y un largo etcétera de sentimientos negativos crecieron hasta convertirme en una indeseable para el cliente de mi jefe. Yo pensaba que mi jefe optaría por echarme y aún así le exigía constantemente que me trasladase a las oficinas de mi jefe, más próximas a mi casa. Sin embargo, por motivos que no logro entender, mi jefe no me ha echado. No tengo ni puñetera idea de por qué. He hecho miles de cosas susceptibles de convertirse en motivo de despido y aún así, él no me ha despedido. No lo entiendo, de veras.


Añadamos a todo esto una compañera mucho mayor que yo sin experiencia en telecomunicaciones y un socio de mi jefe déspota y psicópata (o al menos, ésta es la fama que todo el mundo le da al hombre; yo todavía no he visto en persona el temperamento que le otorgan y espero no verlo nunca - tanto si es real como si no -).


Es decir, que hay en esta situación muchos intereses de muchas personas variadas. Intereses que pugnan por ser éxitos, necesidades imperiosas, inteligencias más elevadas que la mía, astucias más evolucionadas... Y aún así, podría decirse que no he sido víctima de la situación.


He quemado etapas, muchas veces sin aprender nada en ellas. Pasando con más pena que gloria. Ignorando las consecuencias de mis actos. Ciega, loca. Siempre acercándome a las compañías que menos me beneficiaban. Y aún así, logro lo que quería: que me trasladen.


Y ahí viene mi desazón: ¿Esto es un logro o más bien el resultado de mis estrepitosos fracasos? ¿Esto me convierte en idiota o en genio? ¿Me he salido con la mía o me espera algo mucho peor que mi profunda ignorancia no es capaz de ver?


He ido quemando etapas y se me presenta otra nueva. ¿Haré lo mismo? Y si lo hago, ¿me saldrá bien la jugada o será una trampa más de mi mente?


Está por ver si lo sucedido es una ventaja para mí o un desastre que no logré preveer.


13 abr. 2008

Para reflexionar...

Hay frases que valen la pena. Frases de personas más sabias que nosotr@s y que deberíamos cabilar para tomar como ejemplo.

La que sigue, es una de mis favoritas, de Jean de la Bruyere:

"En la sociedad, el hombre sensato es el primero que cede siempre. Por eso, los más sabios son dirigidos por los más necios y extravagantes."

Que la disfutéis! ^_^

6 abr. 2008

Annabel Lee

Este videoclip de Radio Futura recoge muy bien el espíritu del poema de Poe.

No lo conocía, lo ví por primera vez en una clase de Literatura de la Universidad (gracias, Rodrigo Andrés! ^_^) y me encantó.


Sea Fever

I must down to the seas again, to the lonely sea and the sky,
And all I ask is a tall ship and a star to steer her by,
And the wheel's kick and the wind's song and the white sail's shaking,
And a grey mist on the sea's face, and a grey dawn breaking.

I must down to the seas again, for the call of the running tide
Is a wild call and a clear call that may not be denied;
And all I ask is a windy day with the white clouds flying,
And the flung spray and the blown spume, and the sea-gulls crying.

I must down to the seas again, to the vagrant gypsy life,
To the gull's way and the whale's way where the wind's like a whetted knife;
And all I ask is a merry yarn from a laughing fellow-rover
And quiet sleep and a sweet dream when the long trick's over.


By John Masefield (1878-1967).