4 may. 2007

Do I need you?

Hoy me he encontrado preguntándome si me valía la pena ni tan siquiera imaginar una vida contigo.

Vaya, que parecía el final de todo.

Pero no, sólo sentía necesidad.

La necesidad no es un imperativo, ni una causa, ni nada que se pueda catalogar. La necesidad que tenía de imaginar, de considerar simplemente las pequeñas opciones que había, ya valía la pena por sí misma.

En fin, que a veces hay que imaginar. Más que nada, para ejercitar el cerebro. Y puestos a imaginar algo, que sea agradable, por favor.

Y eso he hecho. Imaginar lo agradable que sería. Acariciar por un segundo las infinitas posibilidades de futuro que me abrirías, calcular cuánto podríamos estar juntas hasta que nos odiáramos o ya no nos sirviéramos (que es lo más probable).

En fin, que por unos segundos era posible e incluso probable. Y por eso ya ha valido la pena.

¿Te necesito? No, claro que no. Pero imaginar que sí... eso... eso sí que ha valido la pena.

Y ya está - puedes descansar. Sólo era eso.

Una fracción de segundo. Una breve ensoñación que me ha alegrado la mañana.

¡Qué simple! Y qué agradable...