21 abr. 2007

Words, words, words.

Recuerdo cuando empecé a escribir este blog. Lo hice para poder explicarme a mí misma y, de paso a los demás, por qué era de esa manera y qué cosas horribles (en mi opinión) me habían pasado.

No lo logré.

Luego pensé que sería buena idea que este blog fuera un lugar "privado" para mí. Un lugar donde escribir lo que de verdad pensaba sin que mis conocidos lo supieran. No me importaba que personas anónimas lo leyeran, sólo buscaba desahogarme sin tener que enfrentarme a la opinión de mis allegados.

Y así fue durante un tiempo. Hasta que me harté de mi propia estulticia.

Luego intenté que fuera un lugar donde pusiera las noticias que me llamaran la atención. Sólo hay un post de ese tipo... ¡Un hurra a mi constancia!

Y ahora, creo que simplemente voy a dejar correr mi discernimiento.

Cuando se escribe se buscan muchos propósitos (excusas). Escribir sin un fin se llama divagar y nos han enseñado que eso está muy, pero que muy mal (porque no es útil y todas esas mandangas).

Pero yo me suelo pasar eso por el forro...

Así que al final me he dado cuenta de que siempre busqué eso, poder divagar tranquilamente. Y es lo que pienso hacer a partir de ahora.

Lo siento, pero lo que va a seguir son mis divagaciones. Si os aventuráis, os dejo con ellas:


Siempre pensé que yo tenía grandes ideas (jajajajajajaja!!!) y que tendría futuro expresándolas. Pero claro, te descubres un día admirando a alguien por una idea brillante y pensando "¿cómo no se me había ocurrido?" y entonces es cuando te das cuenta que entre tus virtudes la genialidad no cuenta.

Hace mucho tiempo que dejé de pensar en mí con esos términos. Más que nada porque sólo me frustraba. Cada uno sabe de verdad en su interior qué es lo que sabe hacer mejor (aunque sea una cosa mala...) y mi opinión es que, si lo has descubierto, lo hagas sin pensarlo. Mejor eso que vivir frustrado. Y en este sentido me gustaría aclarar que no me refiero a perseguir sueños, sino a elegir la batalla correcta. Si no vas a ganar, no juegues. Juega a otra cosa donde tus habilidades te den ventaja sobre los demás. Así se triunfa en la vida, concentrando esfuerzos sólo en aquello que de verdad se sabe hacer.

Evito muchas disputas, las pospongo o las neutralizo como me es posible. Eso es lo que sé hacer. Y eso es lo que hago cada día en mi trabajo. Cumplo mis funciones, evito las discusiones innecesarias e invierto mi tiempo en lo que me va a ser beneficioso. Sólo así podré sobrevivir en el mundo de hienas que es el departamento comercial donde trabajo. Mi jefe ha llegado a valorar esta habilidad mía (hay quien lo llama diplomacia, yo lo veo oportunismo y/o escapismo) y es lo que ahora mismo deseo mantener.

Eso es lo que hago todos y cada uno de los días de mi vida, persiguiendo el objetivo de sobrevivir. Porque cuando todas las hienas se hayan matado entre sí, quienes queden serán los que se repartan el pastel. Sí, así funcionan las cosas y me costó un año aprenderlo. Pero vale la pena haberlo hecho.

No me arrepiento de donde estoy hoy. Y no porque esté orgullosa de lo que hago, sino porque SIGO adelante. Con mi edad, mantenerse es lo que importa (supongo que, en realidad, lo que importa siempre es mantenerse/prevalecer, no imponerse).

En realidad, da bastante igual; lo mismo es una cosa que otra.


¿O no?



3 abr. 2007

Olvídame

Olvídame, no me hagas recordar.
No me llames, no me hables, no me busques.

No quiero pensar más.
Sólo descansar, abandonar.
Olvídame.
¿Para qué me recuerdas? ¿Para qué me buscas?
¿Qué te puedo dar?
No quiero recordar. ¿Por qué tú sí?
Olvídame, no quiero recordar.