17 ene. 2006

Ausencias III

Cada segundo contigo es una letanía de soledad.
Años y años que cabalgan por mi espalda rota
te hablan de historias de locura y maldad.

Ensayando sueños que nunca actuarán.
A tu lado las horas me muerden la conciencia
y me gritan novelas de odio y crueldad.

Mi posesión más preciada, mi alma de gaviota,
de rata laboriosa, de mendigo casual,
te suplica con vergüenza, piedad te implora.

Cada rato a tu vera, cada palabra que suena,
son estacas transparentes de sibilante metal.
Mis ojos negros, mi boca lenta. Cara de calavera.

Ausencias II

Cabalga la niña eterna
en su corcel galáctico.
Busca las sombras viejas
de su sueño raudo.

Ondea su melena
en la blanca oscuridad.
La voz de la seca arena
al viento la quiere llevar.

Huyendo de su maldición
cabalga la niña eterna.
Busca su salvación
entre las serenas estrellas.

El viento silba sinfonías
de purpúrea tristeza.
Y en su roja agonía
cabalga la niña eterna.


Ausencias I

Llora amarga la lluvia
el crepitar eléctrico
de nuestra pena.

Vuela loca la luna
en el constante cielo
dibujando una estrella.

Nosotros ya no somos aquellos
que jugaban a ser reyes
de tronos celestes
en mundos de seres verdes
con ojos de pregunta.

Llora roja la luna
el crepúsculo abierto
de nuestra amargura.