6 nov. 2006

Pre-lunes

No sé cuándo empezó a pasar, que se me nublara la vista al tenerte cerca, que me sintiera desmayar... No sé cuándo fue la primera vez que pensé para mí: "Dios, cómo te quiero". Ni cuándo fue la primera vez que te miré con amor.

No logro recordar tampoco por qué fue así.

Te conocí.

Encajamos.

Disfrutábamos con nuestras conversaciones.

Era genial.

Hasta que se torció (siempre se tuerce) y te odié; no te podía ver.

Entre sombras te rehuía. Te rechazaba ante todos. Te hacía la cama porque te odiaba, te odiaba, te odiaba... Te odio. Te odio por quererte. Te odio porque no estás.

Oh, nunca estáis. Jamás.

O quizá sea yo, que nunca estoy... quién sabe? Te odio. Déjemonos de pantomimas, cambié para volverte a gustar. Y dejé de gustarle a la gente.

Qué voy a hacer ahora? Te odio por quererte y por haber tenido que cambiar para que me aceptaras.

Te odio porque no estás. Porque sola, sin ti, nada es lo mismo. Porque todo es muy difícil y te necesito para que me enseñes qué hacer en cada situación (tú siempre has tenido muy claro lo que hacer, no como yo...).

Cuándo empecé a quererte? Cuándo empecé a odiarte?

Pienso que lo fácil sería olvidarte, ahora que no estás. Hacer ver que no me acuerdo de ti. No cojerte el teléfono si llamas, no llamarte por tu cumpleaños... Para ti también será fácil olvidar... Si no lo has hecho ya...

Te echo de menos, pero es que soy una nostálgica patológica, así que no le hagas mucho caso a eso...

Joder, mañana lunes. Otra vez.


Sin ti.