11 ago. 2006

Temas Pendientes

Tengo temas pendientes con mi alma, con mi cuerpo, con las personas que me rodean, con quien amo, con quien odio...

Tengo temas pendientes en mi mente. Vacíos, huecos.
Tengo temas pendientes; inconclusas peticiones de amor y de besos y de abrazos y de caricias.
Tengo temas pendientes; borrosos recuerdos, llantos reprimidos.
Un lastre, o dos... o mil millones de losas. ¿Qué más da?
No estás, no estamos, no estoy, no estarás... jamás, jamás...
Me martillea en las sienes este callado canto de computadora, este repiqueteante ritmo de teclado, esta obstinada ausencia.
No me concentro. Ya no me invento nada.

Se me ha muerto la inspiración.
Es verdad. Yo pensaba que era una patraña.
Pero no, uno no sabe lo que tiene hasta que lo ha perdido.

9 ago. 2006

Efectos personales

He heredado algunos de tus efectos personales.

De verdad, cada signo de tu presencia aquí me hace más y más desdichada: todo remarca tu ausencia.
Y me ahogo.


8 ago. 2006

Te extraño

Ya ha pasado una semana desde que te marchaste para no volver. Estoy encarando esta semana con la esperanza de que lleguen pronto las vacaciones y poderte olvidar ni que sea un poco.

Salen por las noticias los incendios en Galicia (esa tierra que tanto adoras por la belleza de sus paisajes) y me acuerdo de ti y me preocupo, porque no sé si sigues allí o si ya te has marchado a Madrid y estás sana y salva en tu hogar, con tu hermana que te quiere, con tus amigos y conocidos de siempre...

Te extraño.

Eso es todo.

Es que te extraño muchísimo. El tiempo se ha detenido desde tu marcha.

Te extraño.