7 dic. 2006

Mal día

Llegará el día en que para todos todo sea igual. Llegará el día en que nos miraremos todos sin vernos ninguno. Hoy nos sentimos solos, pero tenemos esperanzas en que nos sonría la suerte y dejemos de estarlo (solos). Y a veces lo dejamos de estar (solos). No siempre va a ser así. Lo sabemos perfectamente cuando paseamos por la calle estorbándonos e intentando evitarnos. Pienso en cuándo no estaréis para poder ir tranquilamente. Pienso en cuándo vais a salir para no tener que salir a la vez y toparnos y molestarnos. Somos demasiados. Nos agobiamos mutuamente.

Pero no hacemos nada más que consumirnos en nuestro callado malestar, abrigando nuestros malos pensamientos, odiándonos (mutuamente pero también a nosotros mismos).

Llegará el día en que nada a nadie le importe. Y para todos todo será igual.


6 nov. 2006

Pre-lunes

No sé cuándo empezó a pasar, que se me nublara la vista al tenerte cerca, que me sintiera desmayar... No sé cuándo fue la primera vez que pensé para mí: "Dios, cómo te quiero". Ni cuándo fue la primera vez que te miré con amor.

No logro recordar tampoco por qué fue así.

Te conocí.

Encajamos.

Disfrutábamos con nuestras conversaciones.

Era genial.

Hasta que se torció (siempre se tuerce) y te odié; no te podía ver.

Entre sombras te rehuía. Te rechazaba ante todos. Te hacía la cama porque te odiaba, te odiaba, te odiaba... Te odio. Te odio por quererte. Te odio porque no estás.

Oh, nunca estáis. Jamás.

O quizá sea yo, que nunca estoy... quién sabe? Te odio. Déjemonos de pantomimas, cambié para volverte a gustar. Y dejé de gustarle a la gente.

Qué voy a hacer ahora? Te odio por quererte y por haber tenido que cambiar para que me aceptaras.

Te odio porque no estás. Porque sola, sin ti, nada es lo mismo. Porque todo es muy difícil y te necesito para que me enseñes qué hacer en cada situación (tú siempre has tenido muy claro lo que hacer, no como yo...).

Cuándo empecé a quererte? Cuándo empecé a odiarte?

Pienso que lo fácil sería olvidarte, ahora que no estás. Hacer ver que no me acuerdo de ti. No cojerte el teléfono si llamas, no llamarte por tu cumpleaños... Para ti también será fácil olvidar... Si no lo has hecho ya...

Te echo de menos, pero es que soy una nostálgica patológica, así que no le hagas mucho caso a eso...

Joder, mañana lunes. Otra vez.


Sin ti.

4 sept. 2006

Foro Filología UB

Se ha creado un nuevo foro para l@s filólog@s de la UB (y de Barcelona en general).
El sitio está pensado como un lugar de debate, de intercambio de apuntes y de impresiones y, sobretodo, como un punto de encuentro para todos aquell@s que piensen alguna vez que es necesario unirse y conocerse.

Visitad: http://www.foros.net/FilologaUB.html
NO OS ARREPENTIRÉIS!!!!




11 ago. 2006

Temas Pendientes

Tengo temas pendientes con mi alma, con mi cuerpo, con las personas que me rodean, con quien amo, con quien odio...

Tengo temas pendientes en mi mente. Vacíos, huecos.
Tengo temas pendientes; inconclusas peticiones de amor y de besos y de abrazos y de caricias.
Tengo temas pendientes; borrosos recuerdos, llantos reprimidos.
Un lastre, o dos... o mil millones de losas. ¿Qué más da?
No estás, no estamos, no estoy, no estarás... jamás, jamás...
Me martillea en las sienes este callado canto de computadora, este repiqueteante ritmo de teclado, esta obstinada ausencia.
No me concentro. Ya no me invento nada.

Se me ha muerto la inspiración.
Es verdad. Yo pensaba que era una patraña.
Pero no, uno no sabe lo que tiene hasta que lo ha perdido.

9 ago. 2006

Efectos personales

He heredado algunos de tus efectos personales.

De verdad, cada signo de tu presencia aquí me hace más y más desdichada: todo remarca tu ausencia.
Y me ahogo.


8 ago. 2006

Te extraño

Ya ha pasado una semana desde que te marchaste para no volver. Estoy encarando esta semana con la esperanza de que lleguen pronto las vacaciones y poderte olvidar ni que sea un poco.

Salen por las noticias los incendios en Galicia (esa tierra que tanto adoras por la belleza de sus paisajes) y me acuerdo de ti y me preocupo, porque no sé si sigues allí o si ya te has marchado a Madrid y estás sana y salva en tu hogar, con tu hermana que te quiere, con tus amigos y conocidos de siempre...

Te extraño.

Eso es todo.

Es que te extraño muchísimo. El tiempo se ha detenido desde tu marcha.

Te extraño.

17 ene. 2006

Ausencias III

Cada segundo contigo es una letanía de soledad.
Años y años que cabalgan por mi espalda rota
te hablan de historias de locura y maldad.

Ensayando sueños que nunca actuarán.
A tu lado las horas me muerden la conciencia
y me gritan novelas de odio y crueldad.

Mi posesión más preciada, mi alma de gaviota,
de rata laboriosa, de mendigo casual,
te suplica con vergüenza, piedad te implora.

Cada rato a tu vera, cada palabra que suena,
son estacas transparentes de sibilante metal.
Mis ojos negros, mi boca lenta. Cara de calavera.

Ausencias II

Cabalga la niña eterna
en su corcel galáctico.
Busca las sombras viejas
de su sueño raudo.

Ondea su melena
en la blanca oscuridad.
La voz de la seca arena
al viento la quiere llevar.

Huyendo de su maldición
cabalga la niña eterna.
Busca su salvación
entre las serenas estrellas.

El viento silba sinfonías
de purpúrea tristeza.
Y en su roja agonía
cabalga la niña eterna.


Ausencias I

Llora amarga la lluvia
el crepitar eléctrico
de nuestra pena.

Vuela loca la luna
en el constante cielo
dibujando una estrella.

Nosotros ya no somos aquellos
que jugaban a ser reyes
de tronos celestes
en mundos de seres verdes
con ojos de pregunta.

Llora roja la luna
el crepúsculo abierto
de nuestra amargura.


6 ene. 2006

¿Qué pasa cuando las cosas se rompen?

Nadie nunca nos enseñó qué hacer cuando las cosas se rompen. Aprendimos solos que si algo te gusta, que si algo te hace feliz lo debes cuidar y evitar que se rompa, porque una vez algo se rompe ya nunca vuelve a ser igual, por mucho que lo intentes arreglar (y lo logres, se entiende).

Pero, además de tener que aprender rudimentos de bricolaje (entre otras proezas), se supone que además debemos aprender nosotros solitos qué demonios hacer cuando lo que se ha roto es una sentimiento.
Claro, las cosas inmateriales no se pueden romper.
O eso creíamos.
Pero la verdad es que los sentimientos se rompen. Porque un sentimiento es un pequeño tesoro de valor incalculable.
Cuando alguien te regala sus secretos, cuando alguien te dice que no le gusta el pimiento, cuando alguien te habla de su familia, lo que está haciendo es darte un pedacito infinitamente bello y brillante de sí mismo. Un tesoro terriblemente frágil, pero poderosísimo, que, por supuesto, puede romperse.
Cuando se rompen los sentimientos, es para siempre, y ya no hay marcha atrás.
Cuando pierdes un secreto de alguien, cuando deja de hablarte de las cosas que siente o que le emocionan, está claro que la jodiste espectacularmente. Y, cómo no, para siempre.
Con muchas personas me ha pasado: les acaricias con palabras, les construyes el más bello rincón de paz y confianza, pero cuando llegan a un punto se asustan, porque los sentimientos son tan fuertes que confunden y marean.
Y, para qué mentir: yo la cagué. Porque cuando te dan muchos tesoros, te vuelves avaricioso. Y a mí siempre me dan más sentimientos de los que puedo gestionar. Demasiada riqueza, demasiada ambición.
Yo quisiera acaparar en mí todo el afecto del mundo. Mi falta es ésa. Necesito como sea ser querida, ser amada, hasta el límite más profundo. Hay quien necesita poder. Pero, para mí, el poder reside en lograr que la gente te quiera.
Es mi jodido error de siempre. Mi tara. Mi defecto más profundo. Y por eso, todo a mi alrededor acaba destruído. Mi ambición destruye todo lo que puedo llegar a alcanzar.
Y nunca puede arreglarse.



At the bureau

Te echo de menos...

Hoy ha sido muy triste, porque esta mañana no me acordaba de que te habías cogido el día libre para viajar a madrid con tu familia. Y cuando me levanté, y cogí el tren y luego el bus para ir al trabajo pensaba en la ilusión que me hacía enseñarte las fotos que ayer le hice a una gatita en la Universidad.
Y he llegado como cada mañana y no estabas. Y he esperado media hora y no llegabas y entonces es cuando he recordado que no ibas a venir, que hoy no te iba a ver.
Han sido unos meses muy duros desde que nos peleamos. No sé qué pasó, pero lo lamento profundamente. Y ahora vuelves a hablarme más o menos como al principio. Y vuelvo a sentirme a gusto a tu lado. Y te he echado de menos, porque la oficina está vacía sin ti.
Llenas mis horas. Me siento feliz contigo. Te tengo muchísimo cariño.
Hoy ha sido tristísimo. Me he pasado el día dándole vueltas a tu ausencia, mirando como hipnotizada tu asiento. Te han llamado un par de veces hoy. Problemas, como siempre. Uno quería que le confirmases una fecha de entrega y otro que todavía tenía problemas con la autofactura. Les he cogido nota y les he dicho que les llamarías el lunes.
Te estoy escribiendo estas cosas porque hoy no he podido hablar contigo. Te escribo como si estuvieses delante de mí, y me asintieses y me revatieses.
Me siento muy sola.
Te echo de menos.